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http://inconexo.bitacoras.com/
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inc Falacias Nov 1st, 2008 2:03:22 am - Subscribe
Ya que siempre ando lanzando apologías a la razón, he aquí dos enlaces muy interesantes:

http://www.usoderazon.com/

y el Diccionario de Falacias que se encuentra en la misma web:

http://perso.wanadoo.es/usoderazonweb/html/conten/arca/ARCAPDFCOMPLETO.pdf

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inc de inconexo a exnihilo Oct 31st, 2008 5:26:14 am - Subscribe

Quod aiunt, auribus teneo lupum.
Sursum corda!

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inc Redefiniendo lo definido de manera rebuscada Oct 29th, 2008 5:31:03 am - Subscribe
Humillación:

- Inhumar en preterición el jaez de lo análogo.
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inc autocastigo Oct 28th, 2008 9:41:22 am - Subscribe
http://www.aeonity.com/inc/images/19.10.2008.jpg
http://www.aeonity.com/inc/images/20.10.2008.jpg

http://www.aeonity.com/inc/images/22.10.2008.jpg

http://www.aeonity.com/inc/images/24.10.2008.jpg
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inc repasando viejas canciones Oct 23rd, 2008 3:58:25 pm - Subscribe
Estaba hoy repasando viejas cintas de cassette de hace unos años y encontré una de mis "joyas" que solía escuchar muy a menudo:

AVIADOR DRO - LA ZONA FANTASMA

Es la zona fantasma
que se esconde tras las sábanas
una puerta en la ventana
un camino a nuncanada
hay niños soñadores
héroes muertos, caballos voladores
hay sombras que quisieron
ser más de lo que fueron

No te atrevas a ir a solas
internarte en la zona fantasma
tu vida en unas horas
cambia en la zona fantasma
no te atrevas a ir a solas
internarte en la zona fantasma
tu vida en unas horas
cambia en la zona fantasma

En la zona fantasma

puedes entrar de muchas formas
muros falsos, pozos negros
espejos y arboles huecos
todos los libros allí
tienen páginas en blanco
todo está por escribir
si es que allí puedes vivir

No te atrevas a ir a solas
internarte en la zona fantasma
tu vida en unas horas
cambia en la zona fantasma
no te atrevas a ir a solas
internarte en la zona fantasma
tu vida en unas horas
cambia en la zona fantasma

Bosques fríos y cascadas
manantiales de aguas claras
junglas densas y cabañas
criaturas muy extrañas
hay algo de todos allí
algo de tíi y de mí
puedes ir a buscarlo si quieres
y llorar tal vez si vuelves

No te atrevas a ir a solas
internarte en la zona fantasma
tu vida en unas horas
cambia en la zona fantasma
no te atrevas a ir a solas
internarte en la zona fantasma
tu vida en unas horas
cambia en la zona fantasma

No te atrevas a ir a solas
internarte en la zona fantasma
tu vida en unas horas
cambia en la zona fantasma
no te atrevas a ir a solas
internarte en la zona fantasma
tu vida en unas horas
cambia en la zona fantasma

No te atrevas .......
no te atrevas .......

Aquí podeis escucharla: http://www.youtube.com/watch?v=pl2ONeL47mo
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inc temel nosce Oct 21st, 2008 10:52:46 am - Subscribe
Es un hecho bien conocido que en la naturaleza los mejores combustibles son materiales
normalmente mal conductores del calor, como la madera.
En cambio los mejores transmisores de calor suelen ser muy malos combustibles, como el hierro.

Sucede lo mismo con nuestras emociones:

Aquellos que son capaces de transmitir sus emociones difícilmente se consumen en ellas.
Pero los que no permiten que sus emociones fluyan corren el grave riesgo de estallar.
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inc lo que ahora mismo pensaba Oct 19th, 2008 1:43:39 pm - Subscribe
La naturaleza da a conocer lo invisible con ayuda de lo visible, el hombre sabe que lo invisible tal como la vida, el crecimiento, etcétera, existen dentro del mundo físico dimensional en los minerales, metales, plantas y animales.
Todo está sometido a influencias simultáneas, provenientes de fuentes variadas, influencias de los planetas, de la luna, del sol, las estrellas...
Y en el hombre existe cierta posibilidad de elegir influencias.

Quizá erróneamente mas me gusta llevarlo al terreno emocional:

Las personas se amoldan a las muchas otras personas que a lo largo de la vida nos cruzamos. Una vez desarrollada nuestra personalidad a partir de las circunstancias vividas con esas personas, la experiencia nos garantiza un fiel crecimiento contínuo.
Puesto que las relaciones entre seres humanos nos proveen de clima y alimento emocional y cada persona absorve sus necesidades de energía de esta simbiosi entre congéneres, podemos decir que ha llegado el momento, mi momento, de ser consciente del género humano.
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inc instalacion Oct 12th, 2008 4:16:43 pm - Subscribe
Tras mi caída por el barranco y una recuperación forzada [ mi padre y mi madre hospitalizados a la par, el cánido, la tienda, ella... ] he adquirido un nuevo artefacto: el hermano mayor del que se me rompió he tenido hoy la oportunidad de instalarle un sistema operativo. Lo adquirí sin nada instalado y hoy realmente necesitaba usarlo.

Tenía por casa una imagen actual del instalador de debian sid ya grabada, por tanto empecemos:

Arranqué el instalador con la línea
install netcfg/disable_dhcp=true
Y el procedimiento fué totalmente normal, no entraré en detalles de ello.

Tengo la manía de compilar el kernel nada más instalar el sistema, por tanto instalé lo necesario:

apt-get install make gcc g++ libncurses5-dev bzip2 ncftp

Para luego descargar las fuentes:

ncftpget http://www.kernel.org/pub/linux/kernel/v2.6/linux-2.6.27.tar.bz2

Y usar el método tradicional:

cd /usr/src && tar xjf /tmp/linux-2.6.27.tar.bz2

cd linux-2.6.27

cp /mount/zhd/conf/kernel/inc .config

make all

make modules_install

cp System.map /boot/System.map-inc

cp arch/i386/boot/bzImage /boot/vmlinuz-inc

mkinitramfs -k -o /boot/vmlinuz-inc 2.6.27


Luego edito /boot/grub/menu.lst, dejando como respaldo el kernel que durante la instalación utilicé y añadiendo el mío con la posibilidad de usar el framebuffer:

default 0
color cyan/blue white/blue

title inc
root (hd0,0)
kernel /vmlinuz-inc root=/dev/sda2 ro vga=791
initrd /initrd.img-inc


title aut
root (hd0,0)
kernel /vmlinuz-2.6.26-1-686 root=/dev/sda2 ro quiet vga=791
initrd /initrd.img-2.6.26-1-686


Compruebo con mount que todo esté bien montado tras el nuevo reinicio:

devpts on /dev/pts type devpts (rw,noexec,nosuid,gid=5,mode=620)
/dev/sda1 on /boot type ext3 (rw)
/dev/sda2 on / type ext3 (rw,errors=remount-ro)
/dev/sda5 on /var type xfs (rw)
/dev/sda6 on /usr type xfs (rw)
/dev/sda7 on /home type xfs (rw)
procbususb on /proc/bus/usb type usbfs (rw)
proc on /proc type proc (rw,noexec,nosuid,nodev)
sysfs on /sys type sysfs (rw,noexec,nosuid,nodev)
tmpfs on /dev/shm type tmpfs (rw,nosuid,nodev)
tmpfs on /lib/init/rw type tmpfs (rw,nosuid,mode=0755)
udev on /dev type tmpfs (rw,mode=0755)


Instalo los paquetes que me gusta tener:

apt-get install zsh dselect nmap vlock gpm unrar unzip fbi fbgrab cdrecord cdrdao mkisofs mplayer-nogui w32codecs alsa-base alsa-utils vorbis-tools libdvdcss dvd+rw-tools firmware-iwlwifi netrik links2 lynx netrik joe yacpi wget mpg123 console-terminus lame abcde cdparanoia debian-multimedia-keyring telnet apt-listbugs wireless-tools aircrack-ng console-terminus deborphan mlocate

Y con esto tengo todo lo que realmente necesito para poder trabajar con el ordenador.

Mañana ya lo configuraré.
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inc Me he mellado Oct 7th, 2008 7:55:25 am - Subscribe
Estoy sin ordenador, ayer fuí como cada día al bosque a caminar con el cánido y tras un rato andando me despisté muchisimo y me puse a pensar en mis cosas, con la consecuencia que me tropecé, caí por un barranco y acabé en lo fondo de él semi-idiotizado mirando al cielo y sin reaccionar.

Tengo la cara llena de cortes, la pierna derecha algo lenta, la espalda bastante aturdida y el portatil que llevaba en la mochila para grabar con él y un micrófono que utilizo a los pájaros, destrozado.

Así que por el momento me quedo sin ordenador, bueno, usaré el de la tienda para ir de vez en cuando poniendo alguna cosa, pero con menos posibilidades de ser constante.
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inc maximas 2 Oct 6th, 2008 12:50:21 am - Subscribe
Siguiendo la "saga" de ir poniendo las máximas que creo correctas e intento aplicar a mi vida:

- Non quo alicunde audieris sed te ipsum putare.

- Prefiero las dulzuras de la vida privada al brillo de la diadema.

- El que no sabe padecer no es de corazón esforzado.

- La curiosidad temeraria merece ser confundida.

- Útil es preveer lo que depende de nuestra voluntad para ejecutarlo bien.

- La sabiduría desecha austeridad y afectación, ella proporciona los verdaderos placeres; sólo ella sabe sazonarlos para hacerlos puros y duraderos, combinando el entretenimiento y la risa con las ocupaciones graves, preparando el placer para el trabajo y aliviando la fatiga de este con la diversión. La sabiduría no se ruboriza de aparecer jovial cuando es preciso.

- Ninguno sobre la tierra puede llamarse tal verdaderamente, sino el que busca, aprecia y sigue la razón, que nos inspira cuando pensamos rectamente y nos reprende si caemos en el error. A ella lo debemos todo; y es como un grande océano de luz, de donde salen a manera de pequeños arroyos los entendimientos humanos para volver a él y perderse en el inmenso caudal de su origen.

- Vitam impendere vero.

- Temel nosce.

- Omnia mea mecum porto.
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inc captura de pantalla Oct 6th, 2008 12:26:08 am - Subscribe
A pesar de lo extraño que pueda ser, por primera vez pondré una captura de pantalla:

Bueno, en realidad pondré el enlace a ella, no me gusta poner imágenes aquí ya que lo veo muy cargante:

captura de pantalla

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inc Maimonides Oct 3rd, 2008 1:02:46 am - Subscribe
Moshe ben Mamon [ 30.3.1135 - 13.12.1204]
Moshe ben Maymon o Musa ibn Maymun, llamado desde el renacimiento: Maimonies [ hijo de Maimon ] o RamBam [ acronimo de sus iniciales en hebreo ].
Fue el medico, rabino y teologo judio mas celebre de la Edad Media.

extractos de su obra: No se puede dar a dios dino atributos negativos

extracto 1

"Has de saber que los verdaderos atributos de Dios son aquellos cuya atribucion se hace por medio de negaciones, lo que no trae consigo necesariamente ninguna expresion impropia, ni da lugar, en manera alguna, a atribuir a Dios ninguna Imperfeccion, al contrario de la atribucion enunciada afirmativamente, que encierra la idea de asociacion e imperfeccion."

extracto 2

"aunque no sea un cuerpo, ni carezca de vida, es, sin embargo, producido por una causa, decimos que dios es eterno, lo que significa que no tiene causa que lo haya hecho existir"

extracto 3

"Pero no hay que servirse de esasmismas negaciones para aplicarlas a dios, sino de la manera que sabes; quiero decir, que se niega algunas veces de una cosa lo que no esta en su condicion poseer, como cuando decimos de la pared que no ve."

Como no, ando sin soporte de tildes, disculpas por las faltas deortografia.

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inc Mi verdadera pasion - Fenelon y Telemaco Oct 2nd, 2008 1:51:07 am - Subscribe
En 6 de Agosto de 1651 nació Francisco Salignac de la Mothe Fénelon en el antiguo castillo de este nombre, y a no haber existido Bossuet, hubiera sido el mayor escritor y literato del siglo XVII. Descendiente de valerosos capitanes que se habían dado a conocer por su ardimiento y lealtad en los infaustos reinados de los dos Carlos VI y VII, llegaron a ser adictos de corazón a sus sucesores a fuerza de pelear con los ingleses. Mas afortunadamente era feliz y gozaba de paz la monarquía francesa en la época del nacimiento del que debía ser llamado por excelencia arzobispo de Cambray; [II] época precursora de la profunda ilustración del genio francés y del renacimiento de la bella poesía, del teatro, de la elocuencia, del púlpito y de la historia cultivados con celo, perseverancia y convicción. No era ya objeto único de los franceses pelear contra la Inglaterra, sino suavizar la lengua por tanto tiempo rebelde, y mejorada con inteligencia y estudio; obra inmensa acabada por Corneille, Pascal, Moliere, Bossuet, Lafontaine y madama de Sevigné, y por los grandes maestros de la antigüedad Homero y Virgilio, Platón y Cicerón, cuya poderosa influencia no era posible dejase de obrar aun después de la época remota en que existieron.

A la corta edad de diez años ya escuchaba conmovido el tierno Fénelon los armoniosos y poéticos períodos del bello lenguaje de los escritores griegos y romanos, y con paso firme y seguro llegó a penetrar las bellezas de la Odisea y de la Iliada, pudiendo adivinarse desde entonces llegaría a ser el continuador de Homero; pues conoció el poder de la antigüedad clásica y pasó laboriosamente por todas las pruebas de la retórica, de la filosofía y de la teología; porque en aquel siglo nada se confiaba al acaso en la instrucción de la juventud.

Quince años contaba cuando fue llevado a París por su tío el teniente general marqués de Fénelon, uno de aquellos nobles elegantes del reinado de Luis XIV, cuya vida se empleaba en estudios serios, conversaciones festivas y tolerancia religiosa, cosas desvanecidas hoy, ya por no existir aquella clase de nobles, ya porque la rápida carrera de la vida trascurre entre los diarios debates que ocasiona la desaparición de unos en la escena del mundo, y la presencia de otros en ella.

Fácil es persuadir que cuando el joven Fénelon, hermoso como un ángel, inspirado como un poeta, se vio trasportado desde su provincia al salón de su anciano tío, debió producir un entusiasmo general. Llegó, pues, a París poseído de aquel ardor que produce tan corta edad, animado de la más activa emulación por los modelos griegos y latinos que sabía de memoria, y preocupado de cuanto iba a ver y observar en un mundo nuevo para él; si bien es cierto que contra lo que ordinariamente acontece, no alucinó al joven la casa del tío, y sí deslumbró a este el genio del sobrino. Grande emulación [III] produjo: disputábanse todos el gusto de verle, observar de cerca el fuego de sus miradas, y dar ocasión a las salidas de su precoz elocuencia; y no habrían sido tan generales la admiración y sorpresa, si de repente hubiese aparecido en París algún joven alumno del pórtico o de la academia, o algún discípulo de Platón en la más hermosa época de su esplendor literario. Así fue, que ocurrió a Fénelon entre los amigos de su tío, lo mismo que a Bossuet en el palacio de Rambouillet; porque el talento de ambos fue conocido por unos y otros. Guardaban silencio al escucharles y aplaudían los primeros esfuerzos de su entendimiento, tratándoles como hombres formales, en aquel siglo en que tan difícil era aún a los literatos ser considerados así. Pero ni en Rambouillet, ni en los salones de Fénelon, ni en las reuniones no menos animadas que elocuentes de la señorita Lenclós, ni en los convites del anciano Scarron presididos por madama Maintenon en persona, ni en París ni en Versalles hubiera nadie consentido fuesen marchitados en la flor de su edad aquellos dos grandes talentos Bossuet y Fénelon. Hoy por el contrario hubiera sido tratada su adolescencia sin piedad ni respeto, corrompiendo su corazón o abusando de sus nobles inclinaciones; y una vez debilitado por las caricias y por la lisonja, ¡quién sabe lo que hubieran llegado a ser! Mas el siglo de Luis XIV consideraba a la juventud de otra manera que nosotros lo hacemos, respetando aquel verso del poeta satírico que recomienda la veneración debida a la infancia.

Apenas hubo pronunciado Bossuet su primer sermón en el palacio de Rambouillet, se le dedicó sin dilación a los estudios que debían hacer de él más adelante un padre de la Iglesia; y apenas también el joven Fénelon hubo dado a conocer en los salones de París su hermosa fisonomía, su elocuencia y su saber precoz, fue encerrado por su familia en las estrechas paredes de San Sulpicio, en cuyo venerable recinto debían desaparecer los elogios mundanos; y desde entonces acabaron para aquel joven los primeros encantos de la vida, y hubo de abandonar a Platón y a Sócrates por el Evangelio. Reemplazó el antiguo Testamento a los Idilios de Teócrito y a las Églogas de Virgilio; San Juan Crisóstomo a Demóstenes, San Basilio a Cicerón, y las lamentaciones de Jeremías a Tibulo y a Horacio; [IV] y ya no más poesías profanas epopeyas, fábulas, Sófocles, Eurípides, Teofrasto, y aquella encantadora melodía de las dos costas del mar Jonio. Alzose la austera Jerusalén sobre las ruinas de Troya, y en vano el joven Fénelon escuchaba: no oía ya a la esposa de Héctor llorando sobre el cadáver de su esposo, sino al profeta lamentándose sobre las ruinas de las ciudades castigadas por la cólera de Dios.

Demasiado duro era este tránsito para aquel joven que entraba en el seminario entusiasmado de la poesía profana; mucho más por ser entonces un establecimiento en que se practicaba toda especie de mortificaciones. Era silencioso el estudio, y comprendía a la vez todas las partes de la Religión. Fácil es conocer los efectos de tal cambio en aquel joven amable, y cuán amarga debió parecer a sus labios que aún paladeaban la deliciosa miel del monte Himeto, aquella copa de mortificación evangélica. Por fortuna supo sostenerse en tal prueba, ya por convencimiento, ya por su natural inclinación a todo lo bueno, y con la maravillosa condescendencia y conformidad que nunca le abandonó, descubrió muy en breve la poesía del antiguo y del nuevo Testamento, y hubiera arreglado una Epopeya Homérica con la divina historia de los patriarcas, y hallado en los padres de la iglesia griega y latina aquella misma inspiración que tantas veces le había encantado al pie de las dos tribunas de Atenas y de Roma. Así, pues, no debe causar tanta compasión en su retiro de San Sulpicio; antes bien entregado a sí mismo hubiera llegado a ser un gran poeta; al paso que dedicado a tales estudios lo fue en efecto al principio, y después preceptor de reyes, el mayor prelado de la Iglesia, el salvador de su diócesis, y para siempre un bienaventurado.

Salió de San Sulpicio poseído de celo, caridad y elocuencia, y en su primer ardor habría deseado apoderarse del mundo para convertirle a la fe. Deseaba partir a América y hacer por sus dilatados desiertos mucho antes que Chateaubriand, el mismo viaje que debía ejecutar éste algún día como cristiano y como poeta; mas opúsose a ello su familia al verle débil y enfermo por consecuencia de las mortificaciones que había sufrido; y entonces solicitó pasar a Grecia, su verdadera patria. Parecíale ver ya a Atenas y el Pyreo, Delfos y el Parnaso, cuna [V] ilustre de las musas: creíase compañero de Praxíteles y de Fidias; y al mismo tiempo encontraba a San Pablo en Atenas y a San Juan en una de las islas del Archipiélago; porque en su bella imaginación reinaba siempre una confusión ingeniosa que admiraba apasionadamente La Iliada y La Biblia, no pudiendo separar jamás los grandes talentos que brillaron bajo el sol ateniense.

Poco duradera fue esta lucha; porque el señor Harlay, arzobispo a la sazón de París, mandó al poeta, cediese al misionero, y fue nombrado Fénelon director de los nuevos convertidos cuando Luis XIV acababa de dar el último golpe al edicto de Nantes. Aquel rey que creía alcanzarlo todo de su poder aspiraba a destruir las creencias, después de haber arrasado las murallas de la ciudad, considerando lícitos todos los medios para convertir a los vasallos rebeldes, y empleando a la vez los misioneros y los dragones, a Lamoignon y a Turena. Mas cuando aquel apóstol inspirado le advirtió que por la gracia y por la convicción de su palabra podía traer de nuevo al redil las ovejas extraviadas, se ciñó a emplear un evangelista en tan útil servicio, conducido por su justicia y bondad natural; pues en medio de un despotismo sin ejemplo, llamó aquel monarca en su auxilio a los magistrados más severos, a los guerreros más sanguinarios y a los mayores talentos de la iglesia de Francia, los corazones más humanos, los hombres más modestos, los oradores más elocuentes. En este nuevo apostolado desplegó Fénelon todas las dotes de su elocuencia. Hablaba de tal manera de Dios y de sus terribles misterios, que afianzaba la fe en las conciencias cuya conversión reciente se hallaba poseída de temores; porque era tanta su unción como Bossuet impetuoso y terrible. Fogoso este cual un torrente, quebrantaba los obstáculos y también a las veces las almas; al paso que regular aquel en su curso, introducía en todas y hasta en las más rebeldes, cierta calma y convicción íntima que producía los más felices resultados; y al oírle hablar a los jóvenes luteranos cuyos padres se veían proscriptos, con la más ingeniosa y solícita caridad, pudo presentirse escribiría veinte años después su Tratado de la educación de las jóvenes.

Concluido su primer apostolado con aplauso universal, se [VI] le envió al Poitou para continuar tan recomendable obra; y queriendo Luis XIV auxiliarle con algunas tropas, suplicó Fénelon al monarca le abandonase a sus propias fuerzas diciéndole: «Nuestro ministerio es de paz, de concordia, de persuasión: con ellas atraeremos a nuestros hermanos extraviados; porque la violencia no es el medio de introducir el convencimiento en las almas»; y partió solo a aquella provincia agitada por la discordia. Difícil era la empresa; pues debía hacer escuchar la palabra divina en los lugares más remotos, en los valles, en las montañas, en medio de las lagunas, y fortificar aquellos espíritus feroces; peligros y afanes a que sólo podía prestarse la caridad de un apóstol. Preciso es decirlo en elogio de Fénelon. De todas las provincias protestantes que intentó someter Luis XIV, aquella fue la mejor conquistada; o más bien se rindió a la ardiente caridad a la pureza de costumbres, al convencimiento; y aquel prelado solo hizo más por la unidad de la Iglesia y por la pacificación de la monarquía, que todos los ejércitos.

A su regreso de tan peligroso viaje, aguardaban otros trabajos al celoso y ardiente predicador. El monarca que ha dado su nombre al siglo XVII, abrigaba el más alto concepto de la dignidad real. Cuanto más descuidada había sido su infancia, tanto más experimentaba la necesidad de confiar a hombres de talento la educación de los príncipes de su sangre. Recordaba con indignación las vergonzosas condescendencias que le tuviera en la infancia el cardenal Mazarino, y confesaba que si faltaba algo a su grandeza, procedía del criminal descuido de sus primeros años. Así fue, que apenas su nieto el duque de Borgoña, hijo mayor del delfín, salió de las manos de su aya, eligió el rey por sí mismo el hombre que debía educarle, recayendo su elección en el duque de Beauvillers que contaba la edad de 37 años. Era este amigo íntimo de Fénelon, y había dejado el rey a su cargo el cuidado de formar la casa del príncipe. Buscó a su amigo y le confió la dirección del duque de Borgoña; noble correspondencia a la confianza con que le honrara Luis XIV, porque entre tantos hombres grandes como brillaran en aquel siglo, ninguno más digno de abrir los difíciles senderos de la vida ni de enseñar los deberes de un rey. [VII] Hacíase mucho más dificultosa esta obligación por el carácter del príncipe. Indómito y rodeado de lisonjeros, llegaba su cólera hasta el furor, y su voluntad hasta la obstinación; pues al nacer reunió el germen de todas las pasiones y de los más desmedidos deseos, a una inteligencia precoz, a un corazón tan atrevido como su carácter. Derramaba a manos llenas la ironía desdeñosa y el desprecio absoluto sobre todo lo humano que apenas le era conocido, y sobresalía en él un extremado orgullo. Tal era el discípulo que el rey confiaba al duque, y que este ponía a cargo de Fénelon.

Ciertamente no le faltaban motivos para acobardarse al considerar la responsabilidad de tal confianza. La lucha era terrible por el carácter del antagonista, y por la circunstancia de ser hijo de un rey. Estremeciose el alma sensible de Fénelon y rehusó el honor que se le dispensaba, haciendo conocer a su amigo la diferencia que mediaba entre las lagunas de la Rochela y el palacio de Versalles; entre los recién convertidos y el duque de Borgoña; entre una cuestión de herejía medio resuelta por la voluntad del monarca y la completa educación de un príncipe destinado tal vez al primer trono del universo, y que a ningún precio quería ni podía aventurarse a tantos peligros; pues apenas había consumado su propia educación vacilando aún entre su vocación presente y los primeros estudios de su juventud; y por último que todas las cuestiones de que se había ocupado su entendimiento no se hallaban enteramente debatidas, puesto que examinando bien su conciencia, no estaba seguro de inclinarse menos a Homero que a los libros sagrados. Mas no era el duque hombre que cediese a semejantes excusas: rogó en nombre de la amistad, habló en nombre del rey, y fue preciso obedecer.

Aceptó Fénelon obligación tan penosa, y empezó a desempeñarla sin que le inspirase temor la indómita altivez de su discípulo; y a fuerza de celo, perseverancia y talento, acabó por domarle haciendo de él otro hombre, y cambiando de tal suerte sus terribles defectos, que llegaron a convertirse en las virtudes opuestas. De tan grande abismo salió un príncipe afable, humano, sufrido, modesto, penetrado de sus deberes en toda la extensión de ellos. ¡Pero cuántas penas, cuántos [VIII] cuidados! ¡qué lucha y qué resistencia! ¡qué mortal desaliento! Ninguno se atrevía a hablar cuando se enfurecía el duque de Borgoña; más poco a poco, y día por día, logró Fénelon completar su obra. Todo tuvo que hacerlo, en la educación del príncipe; hasta los libros elementales. Escribió una gramática y varios apólogos, diálogos de los muertos, y hasta versiones y temas, algunas de cuyas páginas son dignas de los mejores escritores latinos. Así estudiaron a la vez el maestro y el discípulo las obras de la antigüedad y los padres de la Iglesia, pasando sin disgusto de la poesía a la creencia, de la fábula a la historia, y de esta a la legislación; hasta que reconocido el príncipe se arrojó a los brazos de su maestro exclamando: «No soy ya el duque de Borgoña, sino el joven Luis.» Ésta fue la mayor recompensa de Fénelon; porque Luis XIV cuya principal ciencia consistía en conocer a los hombres, adivinó que no sería nunca un adulador de su poder, y descubrió la independencia que ocultaba bajo la exterioridad de un cortesano.

Pero en medio de resultados tan felices y cuando Bossuet, maestro del delfín admiraba la instrucción, talento y cortesanía del duque de Borgoña, era Fénelon uno de los sacerdotes más pobres de su diócesis, olvidado estudiadamente por Luis XIV, y sin que nadie hubiese cuidado de informarse de los recursos conque contaba para vivir, sostener la grandeza de su nombre, el brillo de su posición y la pobreza de su familia. Más reconocido París que la corte, y más ilustrado que Versalles repetía diariamente su nombre con entusiasmo, habiéndose esparcido su gloria por todas partes y a su pesar, sin embargo de que sólo eran conocidas entonces sus dos obras: Tratado sobre la educación de las jóvenes y sobre el ministerio pastoral. Los mayores talentos del siglo XVII le habían reconocido tácitamente como su rival y maestro, y le hicieron su colega de la academia francesa con gran sorpresa suya. Subyugada también madama Maintenon por tantas virtudes, por tanta elocuencia, y por tan singular modestia y emprendió el elogio de aquel hombre a quien nadie se atrevía a elogiar en la corte a excepción del duque de Borgoña; y Luis XIV, que no gustaba de que le diesen semejantes lecciones, le concedió su primera abadía de San Valerio diciéndole: «Bastante he [IX] tardado en manifestaros mi gratitud: he olvidado que hombres como vos jamás se presentan, y es preciso irlos a buscar.»

Contaba a la sazón 43 años, y era ya dueño de entregarse a los impulsos de su corazón, por ser bastante rico para dar limosna, y veíase rodeado de la estimación general, amado del príncipe cual un padre, apreciado del rey y protegido por madama Maintenon. Mas tan lisonjera situación adquirida a costa de tales trabajos, fue turbada desgraciadamente por una de aquellas disputas religiosas que agitaron el siglo de Luis XIV. Madama Guyon, viuda, de edad de 28 años, mujer honrada, tierna, sensible, y cuyo espíritu religioso se había llegado a exaltar, escribió dos libros que no merecían por cierto ni el ruido que hicieron, ni los disturbios que ocasionaron; pues apenas son hoy conocidos sus nombres. Era el uno Método fácil para hacer oración y Explicación del Cantar de los Cantares el otro. Fueron denunciados ambos a la censura eclesiástica; y compadecido Fénelon al verla perseguida y encerrada en la Bastilla, y conmovido al oírla hablar con tal elocuencia y unción que participaba de ascetismo, tomó a su cargo la defensa de las dos obras: fue combatida su defensa con tanto ardor de parte de Bossuet cuanto era ardiente y fogoso para todo, y llegó a ser necesaria la intervención del Sumo Pontífice para poner término a una disputa tan frívolamente empeñada. No permita el cielo que nuestra admiración a los dos grandes talentos cuya memoria honra la Francia, nos conduzca a fijar nuestro juicio en pro o en contra de cualquiera de ellos. Lamentaremos sí como una desgracia la división de aquellos dos prelados de tanto influjo en la opinión pública. Dignos ambos de admiración y respeto, les tributamos los homenajes debidos, como héroes cristianos y escritores célebres; sin otra diferencia que haber comprendido Bossuet el cristianismo en su porte austera y despótica, mientras Fénelon le consideraba bajo el aspecto benéfico y paternal. Cada uno de ellos debía tratar según su carácter la cuestión sobre el quietismo, hoy enteramente olvidada; mas por una costumbre que no debe aprobarse, se acusa de herejía al arzobispo de Cambray cuando se escribe la vida de Bossuet, y de injusticia y crueldad al de Meaux, cuando se escribe la de Fénelon. [X]

Entre tanto y antes que las máximas de los santos escritas por este fuesen delatadas a la corte romana y condenadas después de varias dilaciones por el Papa Inocencio VIII, le nombró Luis XIV arzobispo de Cambray, cuya noticia consternó a sus enemigos que se preguntaban el motivo de tan inesperado favor. Mas no lo era en realidad; sino una desgracia, un destierro que le separaba para siempre del duque de Borgoña; porque durante la disputa sobre el quietismo, había sido conducido a Holanda por un doméstico infiel el Telémaco prohibido en Francia; y apenas apareció impreso apresuradamente sin el consentimiento de su autor, se ocupó toda Europa de su obra, como el mayor acontecimiento político; pues desde la Utopía de Tomás Morus, decapitado de orden de su soberano Enrique VIII, jamás se había dado tanta latitud a la libertad de pensar, ni escrito más bella producción del ingenio para bien de las sociedades humanas.

Excedió el Telémaco a la República de Platón; mas por desgracia se consideró Luis XIV representado en ella con toda su corte, y quiso alejar para siempre de ella al que llamaba ingrato e iluso. Pero es fuerza decirlo. Nunca Fénelon intentó censurar a Luis XIV y su reinado, porque tributaba al monarca los homenajes de su respeto y gratitud, y hasta el último instante de su vida no cesó de protestar la falsedad de las alusiones que quisieron encontrar en su obra. Mas era inevitable el golpe; y en vano se arrojó el duque de Borgoña a los pies del monarca para justificar la inocencia de su maestro. Víctima de la injusticia y sin manifestarse quejoso, escribió a madama Maintenon expresándole su reconocimiento por sus antiguos favores, y se apartó de los brazos del duque de Borgoña y del de Beauvillers, únicos amigos fieles en su desgracia. Pasó a despedirse de sus antiguos maestros de San Sulpicio, y allí vertió las únicas lágrimas que derramó en su vida al recordar su juventud tranquila y estudiosa y sus arrebatos de poesía y religión en aquel recinto sagrado. Oró por última vez ante aquellos altares testigos de la exaltación de sus oraciones cuando contaba solos 18 años, y dio el postrer adiós a París teatro de su gloria, a la ingrata corte que desconocía sus virtudes, y a la literatura francesa que habla de llegar algún día [XI] a honrarse con su nombre, y partió para su eterno destierro.

Imponíale éste nuevos deberes; porque no era Luis XIV monarca que condenase a la ociosidad a un hombre que poseía los talentos de Fénelon; y si bien se propuso alejarle de su persona, no de la administración de las almas, privando a la Iglesia de su más digno prelado, como había privado a la corte de su más bello ornamento. Con tal propósito le confirió el arzobispado de Cambray que debía convertir en la primera diócesis del reino. Apenas empezó a desempeñar sus funciones, consagrose a ellas con el ardor propio de su alto ministerio que aceptó diciendo como Jesucristo: «Dejad llegar a mí a los párvulos o a los pobres, a los enfermos, a los ancianos, y a todos los hijos de Dios» confundíase con ellos familiarmente hasta el punto de acompañar a una anciana a buscar una vaca que se le había extraviado; enseñaba la doctrina los domingos y daba limosna diariamente, llegando el que había sido maestro de reyes a ser el más humilde de los diocesanos, haciéndose compañero de todas las miserias y necesidades; y cuando después de la más duradera y gloriosa paz se vio obligado Luis XIV a correr los azares de la guerra y el duque de Borgoña se arrojó al peligro de las lides fue preciso que Fénelon volviese a tomar la Pluma para dar a su augusto discípulo las lecciones que su nueva posición exigía. No es fácil asegurar si era más admirable la adhesión del discípulo a su maestro, que el afecto de éste al príncipe. Habíalos separado Luis XIV, más era imposible se olvidasen, y fue inútil les prohibiera escribirse: hacíanlo siempre que el duque necesitaba de consejo o el consuelo de alguna esperanza; y por este medio tratábanse entre ellos los mayores intereses de la monarquía. ¡Con qué ansiedad paternal seguía el arzobispo al príncipe en los negocios y en los campos de batalla! ¡Cómo preveía y explicaba los tratados! ¡Qué prudencia en la victoria y qué serenidad en la derrota! ¡Cómo comprendía los intereses políticos de la Francia y penetraba el triste secreto de sus males! ¡Cuál se condolía de su desgracia! Y cuando por último, el poder de Luis XIV llegó a verse abatido ¡cómo pronunció Fénelon con recato, pero con valor, las palabras «¡estados generales!» Por tales medios caminaba Fénelon adelantado a su siglo, conduciendo de la mano a su ilustre discípulo; mas ¡ah! [XII] no debía éste llegar a donde su maestro. Mientras vivió viose sometido a influencias extranjeras, y faltáronle recursos para romper este yugo. Temía a Luis XIV; y aunque le protegía el delfín su padre, era débil y desconfiada su protección. Sobre todo, le abandonó la vida cuando la muerte de éste y la ancianidad de aquel le aproximaban al trono. Murió súbitamente aquel heredero de tan vasta monarquía, sepultándose en el panteón de San Dionisio la obra más perfecta de Fénelon, sin exceptuar el Telémaco, cuando la Francia se hallaba combatida por todas partes; y entonces el arzobispo de Cambray mirando con ojos llorosos la corte de que se hallaba desterrado, sintiose conmovido al ver desaparecida su antigua grandeza y poder, y no encontrando en ella otra cosa que ruinas y sepulcros, un monarca de 76 años y a su heredero en la cuna. Lleno de confianza en Dios, dedicose exclusivamente al bien de su diócesis, y se ocupó más que nunca de aquel desgraciado país fronterizo que sufría las plagas todas de la funesta guerra llamada de sucesión. A él se habían dirigido las fuerzas enemigas y las de la Francia, y allí había tenido el duque de Borgoña sus primeros encuentros al lado de Vendome, Vouflres, Bervick, Vauban y Villars, y era preciso defenderle palmo a palmo protegiendo a unos contra la victoria y contra la derrota a otros. La liberalidad de Fénelon fue inmensa como su caridad. Convirtiose en hospital su palacio; asistía personalmente a los moribundos; suministraba el último pedazo de su pan, el último vino de su bodega, y hasta el lienzo de su uso para la curación de los heridos; y admirados los enemigos de su virtud respetaban sus almacenes, sus tierras y sus palacios siempre que les decían «esto es del arzobispo.» Sin embargo de que era un ejército inglés que sabía descender Fénelon de los más valerosos capitanes de Carlos VI y Carlos VII; y entre tanto consumía en limosnas lo que el enemigo le dejaba.

Duró tan lamentable estado hasta que Luis XIV, rey todavía y alentado por aquel orgullo que le llevó a consumar tantas cosas grandes, amenazó sepultarse entre las ruinas de la monarquía, y entonces se salvó la Francia en Danain por el valor de Villars. Después de la muerte del duque de Borgoña aún le quedaba a Fénelon un amigo que perder; el duque de Beauvillers. [XIII] A la muerte del primero exclamó: «se han roto cuantos vínculos me unían a la tierra.» A la del segundo escribió a su viuda diciéndole: «vos y yo volveremos a encontrar pronto lo que aún no hemos perdido; nos acercamos a ello día por día, y dentro de poco no tendremos por que llorar.» Cuatro meses después se sintió acometido de una enfermedad mortal cuando contaba 64 años, quedando justificadas aquellas palabras tiernas que repetía frecuentemente: «yo vivo sólo de amistad.» Murió al tercero día y después de haber rogado al cielo, escribió al rey una carta digna de su alma grande; echó la bendición a todos sus amigos y criados y espiró tranquilo, sin que se encontrara en todo su palacio una sola moneda, pues todo lo había repartido a los pobres. Así perdió la Francia un hombre cuya memoria honrará siempre a la literatura y a la Iglesia.

Las desgracias de la guerra y la pérdida de su discípulo y de su amigo le habían debilitado en extremo. S. Simón y madama Sevigné le dispensaban su respeto, a pesar de que a nadie respetaban, ni aun al mismo Luis XIV. El primero pinta a Fénelon como le conoció: alto, delgado, bien formado, nariz larga y ojos vivos. Grave y afable a la vez, serio y jovial a un tiempo. No es posible formar idea de la delicadeza y armonía de sus facciones que ofrecían a la vista un sabio, un prelado y un gran señor.

Los que intenten colocar al autor del Telémaco entre los escritores por necesidad o por inclinación, se engañarán mucho. Nada escribió por el deseo de gloria literaria, semejante en esta parte a Bossuet; porque uno y otro comprendían demasiado elevada la misión del sacerdocio, para abatirse al extremo de aspirar a los elogios humanos. Escribieron por cumplir los deberes de su estado y obedecer las aspiraciones de su creencia, sin otro objeto que persuadir y convencer. Maestros de reyes escribieron lecciones para sus discípulos, el Telémaco el uno, la Historia universal el otro.

La mayor parte de las obras de Fénelon no han sido conocidas hasta después de su muerte. Sus primeros sermones rebosan elegancia, y entusiasmo; y a pesar de cierto desorden que se advierte en ellos, dan a conocer al gran crítico a quien [XIV] somos deudores de tan bellas páginas sobre el arte oratoria. Su carta a la academia francesa, sus diálogos sobre la elocuencia y algunos trozos admirables sobre Homero y los antiguos con motivo de la disputa entre la Mothe y Dacier, colocarían a Fénelon en el primer lugar entre los críticos, si el Telémaco no hubiera venido a colocarle a la cabeza de los poetas. Porque en efecto, es una continuación de la Odisea, según el mismo le llamó en su primera edición. Es verdaderamente la obra de un hombre educado en la escuela de los antiguos. En la de Homero, cuyo poema ha continuado: en la de Platón, cuya moral adoptó: en la de Jenofonte, su antecesor en el arte de educar a los príncipes, autor de la Ciropedia como Fénelon del Telémaco. La historia de Filoctetes ¿es otra cosa que una admirable traducción de una tragedia de Sófocles? ¿dónde se encuentra a la bella Eucharis? En los Idilios y entre los espesos bosques de Teócrito. En cuanto a la instrucción que contiene su obra, comprende a la vez la ambición, el orgullo, el amor, la gloria, el despotismo, las pasiones todas buenas o malas, pudiendo decirse lo que Fedro en una expresión que no puede traducirse (4)

. Mas parece inútil detenerse a hacer su elogio: baste decir es una obra maestra que se aprende en Europa de memoria hace más de dos siglos: que es el libro de los reyes y de los pueblos: escrito para la educación de un príncipe, ha servido para educar a la gran familia humana; y cuando el arzobispo de Cambray introdujo en su obra las previsiones de su política liberal y los derechos de los pueblos, como los deberes de los reyes, era muy remota la época de que a más de una admirable utopía, llegara a ser una realidad. Omitiremos, pues, el elogio del Telémaco que nunca pudiera alcanzar a su mérito: ¿qué puede decirse de un libro que a la vez nos ofrece un código político digno de Montesquieu, un poema que puede decirse obra de Homero; libro a propósito para los niños, de historia para los adultos, novela, en fin, para entretener a todos, y catecismo político para los reyes? Todas las pasiones nobles se hallan retratadas con su más bello colorido en la obra de Fénelon, y al mismo tiempo se encuentra en ella el modo de establecerse y acabarse los imperios, fundarse las ciudades y dictarse las leyes; y al seguir al sabio Mentor en su marcha profunda, [XV] compadecemos a Calipso y experimentamos cierta simpatía amorosa hacia la tierna Eucharis. En su parte dramática ¿puede darse cosa que más afecte que la historia de Filoctetes? Como poema ¿qué cosa más grande que el regreso de Ulises, ese bello trozo que parece haberse arrebatado a la Odisea? ¿Y qué ficción podrá comprender más moral ni afectar más el corazón humano que la de ver conducido a Telémaco por la sabia Minerva a la morada de Plutón, entre los manes felices de los Elíseos y a los más acerbos tormentos del averno? En cuanto al lenguaje, es el autor del Telémaco uno de los primeros maestros de la lengua francesa por haberle dado gracia y melodía no acostumbradas. La ha vestido de la toga romana y del manto griego; pues a la manera que suavizó el carácter del duque de Borgoña sin exceso ni violencia, así ha hecho obedecer a la lengua rebelde, especialmente en las Aventuras de Aristonoo, escrita con la mayor perfección y de la manera más ateniense.

Tal era aquel prelado célebre que fue sepultado en su iglesia, al pie del altar y bajo un largo epitafio escrito en muy buen latín por el jesuita Sanadon. ¿Mas su tumba necesitaba elogios? El día de sus exequias ninguna oración fúnebre se pronunció en la catedral ni en la academia. El mismo silencio guardó madama Maintenon; y Luis XIV, a quien su confesor el P. Lachaise entregó la carta del arzobispo, recibió con indiferencia pérdida tan grande; cuando esta hubiera sido ocasión oportuna para que aquel monarca reparase con una lágrima al menos todo el mal que había hecho al autor del Telémaco, al maestro de su infeliz nieto el duque de Borgoña.
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inc netrik en 2 minutos Sep 30th, 2008 8:18:51 am - Subscribe
Yo soy de aquellos a quienes lo anterior les resulta demasiado barroco, por tanto aqui voy:

Lo primero es instalar ttyrec. Una vez hecho el siguiene paso es descargar la grabación:

wget http://www.hi-low.org/wiki/ttyrec/compilar.netrik.

Ahora tan solo queda ver el porqué considero demasiado cargante el resto de navegadores.

ttyplay compilar.netrik [ya viene integrado en ttyrec]


Recomiendo ver la grabación en una tty pero si lo haces en las X, mejor lo veas con la terminal a pantalla completa ya que si no se te entremezclará todo y no lo verás bien.
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inc La divina comedia - extractos que adoro - Primera Parte Sep 29th, 2008 3:55:13 pm - Subscribe
Como bien dije un día, empecé una saga inspirado en los bellos textos leidos en las kiríadas, es por esto que a modo de apuntes para recordarme, anotaré partes de tan maravillosa obra como es La Divina Comedia.

extracto 1

Mientras que yo bajaba por la cuesta,
se me mostró delante de los ojos
alguien que, en su silencio, creí mudo.

Cuandi vi a aquel en ese gran desierto
<<Apiádate de mí --yo le grité--,
seasquien seas, sombra u hombre vivo.>>

Me dijo: <<Hombre no soy, mas hombre fuí,
y a mis padres dio cuna Lombardía
pues Mantua fué la patria delos dos.>>

Nací sub Julio Cesa, aunque tarde,
y viví en Roma bajo el buen Augusto:
tiempos de falsos dioses mentirosos.



extracto 2

Yo comencé:<<Poeta que me guías,
mira si mi virtud es suficiente
antes de comenzar tan ardua empresa.>>


extracto 3

"Oh dama de virtud por quien supera
tan sólo el hombre cuanto se sostiene
bajo el cielo de esfera más pequeña,

de tal modo me agrada lo que me mandas,
que obedecer, si fuera ya, es ya tarde,
no tienes más que abrirme tu deseo.

Masdime la razón que no te impide
descender aquí abajo y a este centro,
desde el lugar al que volver ansías."



extracto 4

<<Los echa el cielo, porque menos bello
no sea, y el infierno los rechaza,
pues podrían dargloria a los caídos.>>



extracto 5

Sentí en el corazón una gran pena,
puesto que gentes de mucho valor
vi que en el limbo estaban suspendidos
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inc zsh - mini parte 1 Sep 29th, 2008 1:18:59 am - Subscribe
La Z shell fué diseñada pensando en el uso interactivo y contiene un sinfín de funcionabilidades que nos facilita la ejecución de comandos, pero como todo, la práctica mostrará mejor a lo que me refiero. Aqui tres o cuatro ejemplos:

listando ficheros
$ ls *.c
client.c events.c ewmh.c main.c misc.c new.c screen.c

También podemos utilizar colecciones de letras como en una expresión regular:

$ ls *.[co]
client.c client.o events.c events.o ewmh.c ewmh.o main.c main.o misc.c misc.o new.c new.o screen.c screen.o

listando por grupos

$ ls (evil)*
evilwm evilwm.1 evilwm.h

$ ls (evil|screen)*
evilwm evilwm.1 evilwm.h screen.c screen.o

También podemos buscar por subdirectorios; utilizando **/; el proceso es recursivo.

para editar ficheros

$ nano `find . -name "*.txt"`


buscando procesos que contengan X

$ ps ax | fgrep -f =(print -l evilwm syslog)
2353 ? Ss 0:00 /sbin/syslogd
2597 tty1 S 0:00 evilwm


redireccionar a un fichero y al output con tee

$ ls | tee lista
ChangeLog
client.c
client.o
_darcs
events.c
events.o
evilwm
evilwm.1
evilwm.h
ewmh.c
ewmh.o
INSTALL

Obtendremos el mismo resultado si ejecutaramos: $ ls > lista | cat
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inc Editando texto - Parte 1 Sep 28th, 2008 4:30:26 pm - Subscribe
Es común en la comunidad UNIX el uso del editor de textos. Dentro de esta categoría, hay un sinfin de elecciones disponibles de las cuales las más comunes suelen ser: vi[m], emacs, nano, mcedit, etcétera.
A pesar de la gran eficiencia de dichos editores no hay que olvidar que todos ellos funcionan gracias a una serie de expresiones y órdenes ejecutadas. Es por esto, que he mirado de recopilar unos pocos "atajos" que utilizo en ocasiones para ahorrar algo de tiempo y no tener que andar abriendo ningún editor:

Añadir texto al final de una línea
$ cat >> ejemplo1
> linea a añadir
> linea a añadir
> linea a añadir
Ctrl-D
$

Mientras añadimos líneas, si presionamos Ctrl-U borraremos la línea actua, Ctrl-Z suspenderá el proceso y Ctrl-C abortará el proceso. Cuando se presiona Ctrl-D se terminará la operación con éxito. [Estos atajos de teclado son originarios de Ksh, pero suelen funcionar en la mayoría de shells

Para añadir todo el contexto de un fichero a otro podemos también utilizar el mismo método:
$ cat ejemplo1 >> ejemplo2

De todos modos, si lo que queremos es insertar tan solo una línea, lo podemos hacer con echo:
$ echo "alias cd2iso='dd if=/dev/cdrom of=cd.iso'" >> ~/.zshrc

Añadir texto al principio de una línea

También podemos añadir texto al principo de un fichero con cat especificando la entrada estandar con un guión y mandándolo a un nuevo fichero:
$ cat - ejemplo1 > ejemplo2
Añadiendo una línea al principio
Añadiendo otra línea al principio
Ctrl-D
$

Eliminando espacios en blanco

Se pueden eliminar los espacios en blanco de un fichero utilizando el comando s.
$ cat -vet ejemplo3
esta linea contiene espacios en blanco. $
esta no.$
$ (echo ',s/ *$//'; echo 'wq') | ed -s ejemplo3
$ cat -vet input.txt
esta linea contiene espacios en blanco.$
esta no.$
$

Otra manera dehacerlo sería:

$ cat -vet ejemplo3
esta linea contiene espacios en blanco. $
esta no.$
$ sed -i 's/ *$//' ejemplo3
$ cat -vet ejemplo3
esta linea contiene espacios en blanco.$
esta no.$


Y sin más me despido, a medida que tenga tiempo iré agrandando esta entrada.
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inc kernel panic Sep 28th, 2008 7:05:02 am - Subscribe
Tarde o temprano nos topamos con un kernel panic, ya sea error nuestro o bien error nuestro también.....
El caso es que cada vez que me encuentro con ello debo de reiniciar el sistema manualmente ya que no hay SysRq que valga.

Es por ello que tras varias lecturas por la red y documentos que trae todo esto, he descubierto la manera de automatizar el reinicio del sistema tras tan desagradable parón:
editor /etc/sysctl.conf

Añadimos:
kernel.panic = N 

Donde N se substituirá por los segundos que queremos que tarde el sistema en reiniciarse.

Simple y efectivo.


p.d. La curiosidad temeraria merece ser confundida
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inc minimalizando el correo Sep 27th, 2008 6:08:14 am - Subscribe
Tras muchos años utilizando mi método predilecto para el correo electrónico he decidido voluntariamente despreocuparme del todo y volver a los viejos orígenes: telnet.

No quiero necesitar nada que requiera de configuración para ello, así que allá voy:

para leer el correo entrante en una cuenta pop3 usando el puerto estandar 110

telnet servidor.ej 110
USER usuario
PASS contraseña
LIST lista si hay corrreo
TOP nº X muestra las líneas que le indique del correo X
RETR X muestra el correo X al completo
DELE X borra el correo X
QUIT

para redactar y enviar correo usando smtp por el puerto estandar 25

telnet servidor.ej 25
ehlo yo
auth login
usuario y contraseña codificados con base64
MAIL FROM:<usuario@ejemplo>
RCPT TO:<usuario@ejemplo>
DATA
el texto del mensaje aqui!
. para finalizar el mensaje un punto y enter
QUIT


#editado a Sat Sep 27 02:03:39 CEST 2008
para arreglar faltas de ortografía.

#gracias a Symbiosis por los consejos.
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